De nuevo el dolor nos ha golpeado. Otra vez hemos perdido a un ser muy querido por nosotros, la muerte nos ha arrebatado a nuestro amigo Enrique Cabaleiro Larrán.
El pasado viernes, día 3, tras padecer una dolorosa y cruel enfermedad, nuestro Padre Jesús de la Sentencia, en su infinita misericordia, lo ha reclamado en el cielo, porque este ya no era su sitio, le tenía guardado otro, a su lado, en su mansión celestial.
En el transcurso de su enfermedad tuve la oportunidad de dialogar largamente con él sobre lo divino y lo humano, y lo que más me llamo la atención es que, conociendo desde un principio su sentencia a muerte, lo supo encajar con una entereza fuera de todo lo común. Muy próximo ya el final, pidió la atención de un sacerdote para recibir la comunión y la extremaunción. En esos momentos sé que quedó en paz con todos, olvidando y perdonando las rencillas que hubiera podido tener a lo largo de su vida, lo que me reafirma en la gran persona que fue y en su gran catadura cristiana.
Yo conocí a Enrique hacia el año 1997, cuando empecé a trabajar en la misma empresa en la que él estaba. Trás cambiar de trabajo, estuvimos algo más separados durante unos años, pero fue tras su separación cuando retomamos nuestra amistad con más fuerza ya que él vino a vivir a uno de los inmuebles de mi familia. Desde ese momento nos convertimos en amigos inseparables y en el transcurso de los años esa amistad fue creciendo. En él encontré consejo en incontables ocasiones así como un hombro donde apoyarme.
Gran valedor y defensor de la familia Alcaraz, considerado como uno más de sus miembros y con la que se impregno de su amor por la cofradía de la Sentencia.
Como semilla creadora del grupo Celeste y Morado, fue capaz de aglutinar a un grupo de personas, entre los que me cuento, que teníamos el deseo de trabajar para conseguir una cofradía más JUSTA y nos hizo ver que juntos podríamos intentar alcanzar ese objetivo común. Él nunca escatimó esfuerzos para llevar a cabo este proyecto que tantas alegrías nos ha dado.
Tuvo el privilegio de haber sido nuestro primer pregonero, habiendo dejado el listón muy alto para aquellos que le sucedan en años venideros. Su pregón fue el pasado 26 de marzo de 2011, apenas 8 meses antes de su muerte. Sé que para él fue un gran orgullo y satisfacción el poder desempeñar esta tarea rodeado de todos sus amigos.
También quiero tener unas palabras de agradecimiento hacia su mujer, Sulma, esa gran señora, quien ha estado cuidándolo y queriéndolo hasta el fin de su existencia, por ello quiero darle las gracias por haber hecho tan feliz a Enrique durante los años que estuvieron juntos.
Enrique, con tu perdida me has dejado un hueco en mi vida y una tristeza difícil de recuperar, muchas gracias por tu amistad y tu fidelidad, pero también quiero ver el lado bueno de las cosas ya que sé que el Cielo tiene un ángel más.
Descanse en paz, mi amigo y hermano Enrique, que estará a la diestra de Dios Padre, rogándole fervientemente interceda por todos nosotros.
Que así sea.
Enrique Moragues Alcaraz
No hay comentarios:
Publicar un comentario